
Angular monumento del obelisco, los antiguos egipcios le dieron el nombre de Tejen (Rayo de sol), aunque la posterior denominación, proviene del griegoObeliskos, Los lados de estos bloques de piedra de base cuadrangular, generalmente estaban tallados con dibujos con alusiones a alguna divinidad, y jeroglíficos con el nombre de la celebridad o faraón, que los había ordenado construir, por ello, es fácil saber datos de los obeliscos encontrados hasta la fecha.
Por norma, a través de los sucesivos obeliscos que se fueron construyendo, se sabe por los datos inscritos en ellos, que estaban dedicados al dios solar de Heliópolis, Ra, y que se pretendía expresar y ver los rayos del sol, reflejados en los lados que conformaban su estructura, por la mañana a la salida de la luz solar.
Desde un punto de vista escultórico, los obeliscos egipcios eran considerados como una forma de menhir y se construían principalmente de granito, basalto gris o cuarcita, sus dimensiones eran variables, los más pequeños de menos de 1 metro llegando algunos a alcanzar más de 28 metros de altura y más de 350 toneladas de peso, aunque no es una regla, la altura corresponde a normalmente 9-10 veces el diámetro de la base de la columna .
Con respecto a su ubicación, anotar que la mayoría eran emplazados en los templos más importantes, algunos en el interior, y otros colocados por parejas a ambos lados de la puerta de entrada, siendo el mas alto de entre todos los que aun subsisten en su asentamiento primigenio el erigido en el templo de Karnak por la citada Hatshepsut, un obelisco que tiene una altura de 33 metros, siguiéndole en dimensiones el colocado actualmente en la plaza de San Juan de Letrán de Roma, con 32,18 metros.
La mayoría de los obeliscos procedían de las canteras de granito de Asuán, actualmente se conocen más de treinta obeliscos egipcios terminados y uno inacabado (hallado en dicha cantera).
Muchos obeliscos egipcios fueron llevados a Roma, al punto que actualmente hay más obeliscos erigidos en Roma que en todo Egipto. Posteriormente, otros imperios de occidente también se llevaron obeliscos egipcios para erigirlos en sus capitales.